sábado, abril 30, 2011

LA MUJER CON PASADO por Alaska (Blog Ellas. El Mundo)

LA MUJER CON PASADO

Se le atribuye a la cantante Chavela Vargas la sentencia que me invita a iniciar una reflexión : “las mujeres con pasado y los hombres con futuro son las personas más interesantes”. Frase que, por otro lado, Oscar Wilde pone en boca del protagonista de El retrato de Dorian Grey. En el libro la obsesión por la juventud del personaje masculino le obliga a anhelar la promesa de futuro que implica saber que se tiene la vida por delante. El hecho de que le interesen las mujeres con pasado es una licencia literaria en sintonía con la aguda visión del autor. La verdad es que en la Inglaterra victoriana lo último que necesitaba una mujer era un pasado.
Ignoro el contexto en el que la Vargas utilizó estas palabras, no sé cuál es el futuro que visualiza como digno de interés, ni el pasado al que alude. Es inevitable pensar que en una mujer como ella un pasado tan turbulento y apasionado en ocasiones haya representado una carga. O quizá no, menos aún cuando los actos que hoy son pretéritos ayer eran potencia, acción y libre elección. Nunca hay que arrepentirse de lo que se ha hecho. Puede que tampoco de lo que no se ha hecho, aunque ya decía el gran Carlos Berlanga en una de sus canciones que “ser prudente de más es tan malo como no serlo”.
Me interesan más las personas (mujeres y hombres) con pasado que con futuro. No puedo evitarlo, siempre me ha atraído más la maestría que da la madurez que eso que llaman el frenesí de la juventud. Prefiero sentarme a escuchar las anécdotas del que ha vivido que apostar por los planes de un mañana incierto.

En nuestra sociedad, tener pasado y veteranía han significado garantía de dignidad en el hombre, pero en la mujer han sido sinónimo de peligro para su reputación. Lo mejor era no tener mucho que contar. Las mujeres con experiencia eran perfectas para vivir una aventura, incluso para enamorarse perdidamente (así nace el concepto de Mujer Fatal), pero nunca para que se convirtieran en la honrada esposa y madre de familia. Vamos, que no eran de fiar. Una moralidad caduca basada en el pecado escondía una justificación psicológica, un pretexto masculino para no afrontar la realidad, porque es más fácil parecer brillante y atractivo ante una ingenua que ante una señora docta en mundología aplicada. La mujer con pasado a veces da miedo a quien no la merece, pero es un premio para quien tiene la valentía de descubrir sus secretos.

Blog Ellas. El mundo

miércoles, abril 20, 2011

LA MUJER DURANTE EL FRANQUISMO. DETALLES




La mujer durante la época franquista era un ser considerado menor de edad que pasaba de la tutela del padre a la del esposo. En cuanto a los derechos tanto de hombres como de mujeres, el divorcio no existía: había sido derogado por los vencedores de la Guerra Civil en toda España , tampoco había matrimonio civil. Además, esto se hacía con efecto retroactivo. Todos los matrimonios civiles de la República y todos los divorcios figuraban, sencillamente, como no existentes. Los hijos habidos en esos matrimonios dejaban de ser legítimos y se convertían, por arte de magia, en naturales o de padres desconocidos. Una mujer no podía abrir una cuenta corriente o trabajar sin permiso del marido. Una mujer casada no podía ausentarse del hogar, viajar sola por ejemplo, sin la autorización del marido. 
Oficialmente no existían los malos tratos, porque el papel de la mujer era el de servir al marido, obedecer a todas sus órdenes y no rechistar. Ése era el mensaje que transmitía el régimen. Si un hombre daba un bofetón a su mujer no pasaba nada. Era hasta comprensible. ¡Algo habría hecho! 
La dictadura del sistema franquista se transmitía así jerárquicamente de gobernantes a gobernados y del cabeza de familia a su mujer e hijos. Era una relación de mando y obediencia. La mujer era ama de casa, madre y abnegada esposa. Su cometido principal era el cuidado de los hijos y la atención del hogar. Y este modelo contaba con el apoyo incondicional de la Iglesia católica quien, a través del púlpito y del confesionario, lo fomentaba e insistía en su idoneidad. Se aconsejaba a la sufrida esposa que cuando llegara el marido a casa, la mujer no debía agobiarlo con problemas domésticos o de los hijos, sino atenderlo, ponerle las zapatillas, servirle algo de beber, y tras la cena… estar siempre dispuesta para que el jefe de la familia pudiera satisfacer sus deseos más íntimos. La esposa como “reposo del guerrero”.

CONSEJOS DE LA SECCION FEMENINA (1934-1977. Rama femenina de la Falange española encargada del adoctrinamiento en un papel secundario de la figura de la mujer)

"Si tu marido te pide prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes". "Si él siente la necesidad de dormir, no le presiones o estimules la intimidad". "Si sugiere la unión, accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar".

Pilar Primo de Rivera, hermana de José Antonio, decía estas "lindezas" de la mujer:

"Todos los días deberíamos de dar gracias a Dios por habernos privado a la mayoría de las mujeres del don de la palabra, porque si lo tuviéramos, quién sabe si caeríamos en la vanidad de exhibirlo en las plazas"."Las mujeres nunca descubren nada; les falta el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles"."La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular -o disimular- no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse".

PERFECTA MUJER NACIONAL-CATÓLICA-COMPLACIENTE: Es un imperdonable error la negación al esposo del débito conyugal. La mujer no debe, bajo ningún pretexto, negar a su marido lo que le pertenece. Muchas mujeres que se lamentan de las infidelidades de sus esposos no quieren darse cuenta de que fueron ellas las culpables de la traición por no haber conocido a tiempo la enorme trascendencia del consejo que antecede. (Dr. Núñez "Antes de que te cases" 1946)

COCINERA: Que las comidas estén dispuestas a tiempo, a la hora que el señor las ha pedido. Puede tener una cita de negocios, una reunión. Si no hay nada preparado a la vuelta, ya se comprende su descontento, su impaciencia. De ahí a las escenas no hay más que un paso que pronto se franquea. Trata de cocinar bien. Los buenos maridos tienen fama de buen apetito. En todo caso, si todas las noches hay charcutería, y cada dos o tres días el mismo menú estereotipado, su humor se resentirá. (Angel del Hogar, "La intimidad conyugal", 1949)

FE: El hombre busca en la mujer precisamente las cualidades que él por su naturaleza no posee. Busca feminidad, dulzura, delicadeza. Mujer-hombre, no la quiere. Para hombre se basta con él. Cuando pedimos café queremos que se nos sirva café puro, sin mistificaciones, es decir, café-café. Esas chicas que con sus modales recuerdan casi un hombre, llamarán tal vez la atención, arrancarán algún piropo a los tontos y a los frescos, pero al chico recto y bien formado eso no le gusta. (Jorge Loring, jesuita, "Para salvarse (ellas)", 1963)

MATERNAL: El organismo de las mujeres está dispuesto al servicio de una matriz; el organismo del hombre se dispone para el servicio de un cerebro. (Federico Arvesu, médico y jesuita, "La virilidad y sus fundamentos sexuales", 1962)

GIMNÁSTICA: Una mujer que tenga que atender a las faenas domésticas con toda reguralidad tiene ocasión de hacer tanta gimnasia como no hará nunca, verdaderamente, si trabajase fuera de su casa. Solamente la limpieza y abrillantado de los pavimentos constituye un ejemplo eficacísimo, y si se piensa en los movimientos que son necesarios para quitar el polvo de los sitios altos, limpiar los cristales, sacudir los trajes, se darán cuenta que se realizan tantos movimientos de cultura física que, aun cuando no tienen como la finalidad la estética del cuerpo, son igualmente eficacísimos precisamente para este fin. (Teresa, "Revista de la Sección Femenina", 1958)

BAILARINA En cierta edad, ya no muy pequeñas, adivinan que su ansia de maternidad (porque toda mujer ha nacido para ser madre) no puede realizarse sino con la cooperación del varón. Por eso sienten la necesidad de relacionarse con el otro sexo. Y ¿dónde mejor que en el baile?. El joven la solicita y ella (la dama) se siente complacida entregándose a él. (Vicente Hernández García, "El baile", 1952)

DIVERTIDA: Los primeros juguetes de las niñas han de ser las muñecas o cosas parecidas, de conformidad con sus fines ulteriores. Por donde se lleve el agua, por allí corre; y el agua es la conciencia de las niñas en sus primeros años; que corra por sus cauces propios y femeninos. (Antonio García Figar, dominico, "Por una mujer mejor", 1952)

SUMISA: La mujer es la que tiene que llevar la iniciativa en esta táctica del ceder. Constitucionalmente presenta menos dificultad física y psicológicamente de ordinario. Dios la ha dotado de una inmensa capacidad de aguante. Después, el hombre, conseguida esa victoria o pseudovictoria inicial, más fácilmente cede y aún se da por derrotado. La discreta dulzura fe puede completar brillantemente la victoria, pero sin la humillación del hombre. (Padre David Mesengues y Murcia, "Matrimonio", 1954)

CORRECTA: La actitud íntima de la especie humana es la posición horizontal, es decir, aquélla en la que el hombre se sitúa delicadamente sobre la mujer (...). La posición vertical, o sea, de pie, no puede ser más peligrosa, pues expone al hombre a graves accidentes, por ejemplo, a la parálisis de las piernas. Y cuando la mujer ocupa el sitio de su marido, el acto conyugal no se cumple como debiera. (M. Iglesias, "Problemas Conyugales", 1954)

DISCRETA: Si por casualidad vuestro marido sale alguna vez y, por casualidad, está a punto de cerrar la puerta sin deciros adónde se va, no os creáis autorizadas a exigirle que os diga lo que va a hacer. (Doctor Carnot, "El libro del Joven",1965)

LISTA: No haga la mujer gala de sus conocimientos si es que posee una formación intelectual mejor que la del esposo. Al hombre le gusta sentirse siempre superior a la mujer que ha elegido como compañera. (Matilde Ruiz García, "La Mujer y su Hogar", 1957)

http://www.nodo50.org/tortuga/La-mujer-en-el-franquismo



                                                                                                                      VER MAS

miércoles, marzo 23, 2011

MUJERES MALTRATADAS QUE NO DENUNCIAN

¿Por qué una víctima de malos tratos no denuncia a su agresor?

Frecuentemente se le increpa a la mujer maltratada, tanto por parte de las instituciones como de la sociedad en general,  el hecho de no denunciar a su agresor al objeto de poder poner en marcha el mecanismo necesario para su protección. 
Efectivamente, en la actualidad se cuenta con un marco normativo legal y con unos medios, que si bien, han demostrado no ser suficientes, si suponen un despliegue de recursos tanto materiales como humanos desconocidos hasta ahora. No obstante lo anterior y respetando siempre la importancia y la necesidad de denunciar estos hechos delictivos, considero conveniente reflexionar acerca de lo que inhibe a una víctima de violencia de género a denunciar a su agresor:
La potencial criminalidad de un maltratador no es fácilmente calculable ni para la víctima, ni para nadie. Su comportamiento es imprevisible ya que lo motiva la particular interpretación que él mismo tiene de los hechos, más que los hechos como tales.
Cuando llega la primera agresión, suele ser ya tarde. La víctima ha sufrido ya un proceso de deterioro psicológico, de destrucción de identidad, lento, progresivo y muy efectivo, que le impide conocer sus propios límites; que le impide reaccionar con claridad meridiana,  con la debida contundencia, con esa lógica con que se ve, se valora y se juzga desde fuera con la mente despejada.
Pero además, la mujer víctima no cree que la denuncia la pueda librar de esa  red densa y tupida, de esa tela de araña de acero que la tiene atrapada. Porque está desorientada y no sabe encontrar la salida, porque está convencida de que, vaya a donde vaya, su problema no tiene remedio; que denunciar no cambiará sus circunstancias. 
Y no denuncia por miedo, por un miedo visceral, irracional que la paraliza y le impide incluso tomar consciencia plena de la situación que vive.
Y no denuncia porque necesita creer en las promesas de cambio de él, creer que en el fondo, no es tan malo como parece. Y piensa que él está enfermo y que su mal tiene arreglo si ella tiene paciencia y le ayuda. Porque él le ha prometido que va a cambiar y que “a partir de hoy”, todo va a ser diferente.
Y no denuncia porque la soledad y la indefensión de la víctima es infinita. Apartada de su red social,  ha perdido toda iniciativa, toda capacidad de reacción; porque la desesperanza se ha apoderado de ella y no acierta a ver una salida posible. Porque siente una profunda pena por lo que le está pasando, y siente su mente resquebrajada y mermadas sus facultades de tanto dolor, de tanto sufrimiento acumulado.
Y no denuncia porque siente vergüenza de lo que está viviendo; porque la sociedad sigue pensando que eso solo le ocurre a las mujeres débiles, a las ignorantes, a las marginales. Y siente vergüenza de sentirse débil, ignorante y marginal. 
Y no denuncia porque el maltrato viene de quien más ama y la educaron para ser generosa con quien se ama, para “salvar” la relación y velar por la integridad de la familia. Y nadie le advirtió nunca que el maltrato es un delito aunque tu pareja no sea un delincuente.
Y sigue sin denunciar porque duda incluso de ella misma, de su propia capacidad física y mental, porque la domina el miedo y la desconfianza. Porque quien lo padece es una víctima, y a las víctimas, siempre les ocurre lo peor, por eso son víctimas. Porque así es el círculo vicioso de la victimización.
Porque el maltrato no se lleva a cabo abierta y claramente para que se vea; se hace para que pase desapercibido, para que no se note, para que resulte justificado para que parezca algo totalmente distinto de lo que realmente es. Y ella se siente indefensa, porque no tiene pruebas tangibles, para acompañar a su denuncia, porque todo está hecho para que parezca producto de una mente enferma como la de ella.
Y no denuncia porque carece de recursos económicos para sobrevivir por sí misma, porque no tiene para mantener su casa y sus hijos, no tiene de qué vivir. Y su sufrimiento, su dolor y sus lágrimas es el precio que vale el mantenimiento de su familia. 
Y no denuncia por falta de comprensión, por falta de apoyo, porque nadie le ha dicho todavía, ¡vamos a luchar juntas!. Por la desconfianza de hallar una solución práctica que rompa de verdad sus cadenas y dignifique su vida.
Y sigue sin denunciar porque ya, en lugar de víctima, se siente culpable. Y su culpa y su miedo la tienen extenuada, derrotada y muerta por dentro;  no le quedan fuerzas para seguir defendiendo su verdad, y por eso se calla, y así el silencio se convierte en su cómplice, en su aliado. Y el silencio es el coste que muchas víctimas pagan por seguir viviendo. 
Y no denuncia porque tiene mucho miedo, pero ha descubierto que su propio miedo le ayuda a seguir viviendo. Porque si hubiera denunciado su situación, probablemente la hubiera matado antes. Y precisamente porque teme por su vida, no denunciar, resulta ser,  a veces,  la mejor manera de continuar con vida. O al menos es así como ella lo percibe en su mundo de terror.
Porque desconfía de una Justicia que a fuerza de ser asépticamente justa, no termina de convencerla. Porque  duda mucho que Su Señoría pueda llegar a averiguar alguna vez hasta donde es capaz de urdir la mente perversa,  los bajos y miserables instintos de un maltratador.
Porque tampoco cree en unas instituciones bastante politizadas que manejan muchas y variadas cifras estadísticas, pero que no acaba de ganarse su confianza de mujer desesperada. Porque ha comprobado que los “expertos” y las “expertas” de violencia contra la mujer, hablan mucho, pero a ella la escuchan poco y mal y no son capaces de ofrecerle la comprensión y el apoyo que ella necesita. 
Y acaba sintiéndose utilizada también por los “expertos” y las “expertas”.
Porque la sociedad todavía sigue cuestionando si eso que denuncian algunas mujeres es realmente maltrato o es una situación de privilegio legal. Porque teme al implacable juicio social del bulo de las denuncias falsas, y teme ser acusada por una sociedad, que  juzga a las mujeres víctimas mucho y severamente y con frecuencia más que al propio agresor. Porque sabe que los mitos acerca del maltrato están muy arraigados. Y siempre habrá quien dude de su palabra, quien piense que algo hace ella mal para que su pareja la maltrate. 
Y no denuncia porque ve, como se reacciona contundentemente cuando hay otra asesinada más, pero que todo lo demás, parecen denuncias falsas.

Y porque a veces, las mujeres que denuncian y se les pone orden de protección, continúan siendo maltratadas en la distancia, de manera indirecta a través de los hijos o de la familia. Y porque incluso muchas de ellas, que denunciaron,  también fueron asesinadas.
C.M.


sábado, marzo 12, 2011

MANIFIESTO. 8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER


8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. 

Para las mujeres que integran la Asociación "MARZAGA", con quienes compartí tantas emociones el pasado día 8.



MANIFIESTO
Soy mujer, una mujer de mi tiempo. Y estoy orgullosa de serlo. Represento, junto con las otras mujeres, la mitad de los seres humanos, la mitad de las personas que habitan este planeta. Por tanto, tengo, en el porcentaje que me corresponde, la responsabilidad de velar por el bienestar y el reconocimiento del colectivo femenino porque ello forma parte de la justicia social.
Quiero, en primer lugar, dejar constancia de mi agradecimiento a todas aquellas mujeres que, desde un ilustre sillón o desde un humilde anonimato, han trabajado, han luchado para que hoy todas podamos disfrutar de este presente de progreso, de libertad y de igualdad.
No obstante lo anterior, aún quedan muchos caminos que recorrer. Por ello, asumo el reto de colaborar en la medida de mis posibilidades a la consecución de una sociedad más igualitaria, más justa y mejor. Ese es mi deber para conmigo misma y mi compromiso para con el resto de las mujeres.
Reconozco, aprecio, admiro y respeto la figura del hombre en nuestra sociedad, como esa mitad de la población que representa. Admito la diferencia que nos separa, aspecto este que ni envidio, ni trato de imitar y/o superar, en ningún caso. Y acepto con respeto las diferencias sin que tenga que haber espacios neutros que justifiquen desigualdades.
Las mujeres de nuestros días tenemos a nuestro alcance muchos medios para promocionarnos y desarrollarnos como personas adultas, maduras y responsables, sin necesidad de recurrir a locuras, o extravagancias, ni por supuesto de falsos protagonismos.
Seguiré desarrollando la inquietud por aprender nuevas cosas, por ampliar mis aptitudes naturales y mis cualidades innatas, así como la ilusión por mejorar cada día y ser productiva tanto para mi propio desarrollo personal como para mi familia, engrandeciendo así a la sociedad a la que pertenezco...
Igualmente, me comprometo a seguir luchando por conseguir las metas y los objetivos que me proponga con el fin de potenciar la digna identidad, sin miedo, sin complejos, porque sé que no hay nada más reconfortable que sentirse útil y poder valerse por una misma.
Del mismo modo, me comprometo a salir a la vida y elegir por mí misma el camino a recorrer. Y en aras a obtener una mejor consideración y estima social, que mi actuación se traduzca en dignidad y respeto, para mí y por todas las demás mujeres y ser así valoradas como nos corresponde. Me comprometo a no abandonarme a la monotonía y a la rutina de una vida gris, anodina y mediocre, ni perder las ilusiones que aporten a mi vida entusiasmo y alegría.
Finalmente, prometo ser generosa, salir a la luz, hacerme visible para los demás y las demás, pero especialmente hacerme visible y generosa a mí misma. Reconocer mis errores sin llegar, en ningún caso, a torturarme por ello y siempre con el propósito de mejorar. Pero también, reconocer mis cualidades y mis facultades y saber felicitarme por ello cuando sea menester, sin llegar nunca a la chabacana ostentación ni a la fanfarronería. Reconocerme y respetarme como lo que soy: lo más importante de mi vida.
Prometo también dedicarme más tiempo, para disfrutar de lo que me gusta, a todas aquellas actividades que me proporcionen una nueva dimensión personal y social.
Y cada amanecer, me dedicaré la primera sonrisa del día, mientras que con un cariñoso impulso me diré aquello de ANIMO!!!, mira de frente al mundo con tus gafas de color violeta!!!

Todo lo cual firmo y rubrico, en este día 8 de marzo, fecha en que se conmemora el primer centenario de la celebración del día internacional de la mujer.
C.M.

PUBLICACIONES MÁS LEÍDAS

SEGUIR ESTE BLOG

ARCHIVO CRONOLÓGICO