martes, mayo 03, 2022

DEJAR A UN MALTRATADOR

Cuidado, mujer, no te confundas. Esto es un continuum. No luches por salvar esta relación, no sueñes más, no vislumbres un  futuro distinto junto a él. Cuando la violencia machista te atrapa, te envuelve en una espiral de locura, en un bucle infinito, en una especie de tela de araña que te atrapa y te devora si no logras salir a tiempo. 

Su moral, su código ético, sus valores no se rigen por los mismos principios que los tuyos. Él tiene su propio orden (patriarcal) de las personas y de las cosas, que además, se retroalimenta. Su actitud es invariable y esperar que cambie a través de la comprensión, el amor y los cuidados que le prestes, es un objetivo inalcanzable y es tiempo que juega en tu contra. No atenderá a razonamientos por muy lógicos que te resulten o por muchas previsiones que hagas porque su estructura mental machista funciona como un canal cerrado.

Cada perdón que le otorgues es como una renovación de la licencia para dominarte, es como volver al punto de partida pero con más fuerza porque ya ha comprobado que si él insiste, tú vuelves. Y esto, dará como resultado un agresor cada vez más agresor y una víctima cada vez más víctima.  

No está enfermo, ni necesita un psicólogo, ni un psiquiatra. No escuches más sus múltiples justificaciones ni su reiterado victimismo. Lo que le ocurre es cuestión de actitud, de ideología, de convencimiento y no tiene ninguna intención de cambiar por mucho que te lo jure.  Es un machista convencido y además está orgulloso de serlo y se siente legitimado a actuar como lo hace. Su actuación por tanto, es imparable. 

Recuerda: no vale como hombre, no vale como pareja, no vale como amigo, no vale como persona. Carece de empatía y de sentimientos nobles.  No es más que un vulgar machista violento, ególatra, miserable y mediocre, que necesita imponerse cruelmente para sentirse vivo, para cubrir sus propias carencias, su infinito vacío interior. Es el perdedor por excelencia. 

De un ser así, una tiene que apartarse por salud física y emocional, una tiene que huir en defensa propia. Cuanto antes..... 


miércoles, marzo 23, 2022

LOS HOMBRES ESTÁN CAMBIANDO...

Los hombres han aceptado cambios y han modificado leyes debido a la incesante lucha feminista. La reflexión y la autocrítica no es suficiente para soltar privilegios.


sábado, marzo 19, 2022

LOS LÍMITES DEL AMOR de Water Riso

¿Hasta donde debemos amar? 

Obviamente, no hasta el cielo. El límite lo define tu integridad, tu dignidad, tu felicidad. El límite de lo aceptable se traspasa cuando tu vocación y anhelos pasan a un segundo plano, cuando la vida comienza a convertirse en algo tan pre-decible como inseguro, cuando el "ser para el otro" te impide el "ser para ti". Si te pasaste de la raya y estás en el lado oscuro del amor, es probable que quieras regresar a lo que eras antes, a la tranquilidad de aquella soledad bien llevada.

    Cuando establecemos las condiciones de un amor de pareja saludable, definimos una zona, una demarcación realista más que romántica, a partir de la cual una relación debe terminarse o transformarse, aunque el sentimiento amoroso exista. Pasar los límites de lo razonable no implica que el afecto tenga que disminuir necesariamente, sino que a partir de ese punto, el amor por sí solo no justifica ni valida el vínculo afectivo debido a los costos psicológicos, morales, físicos y/o sociales. En una relación de pareja constructiva, lo que en verdad interesa es la conveniencia/ congruencia interpersonal, es decir, qué tanto la persona que amas le viene bien a tu vida y qué tanto concuerda con tus metas, intereses y necesidades, e igual para el otro lado. A partir de ciertos límites (cuando no te aman, cuando se ve afectada tu autorrealización o cuando vulneran tus principios) el amor propio y el auto-respeto comienzan a trastabillar y la dignidad personal pierde su potencia, aunque el amor insista y persista.

    Aclaración importante: Si en verdad, tal como dicen algunos filósofos, el amor verdadero no tiene límites intrínsecos, pues, en las relaciones de carne y hueso habrá que ponérselos. Esto no implica amar menos, sino amar de una manera realista y decorosa. Es cierto que a veces no tenemos el poder de desenamorarnos a voluntad, pero sí podemos dejar de magnificar el amor y alejarnos de una relación afectiva destructiva, así sea con esfuerzo y dolor, auto-control, sufrimiento útil, lucidez de una mente pragmática. Dejar el alcohol gustándome el alcohol; dejar la droga, gustándome la droga. Y en una relación afectiva malsana y destructiva, decir: Te amo, pero te dejo.

Del libro "Los límites del amor" de Walter Riso


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