lunes, enero 31, 2011

AMOR vs DEPENDENCIA EMOCIONAL, por Félix Larocca, psiquiatra

EL AMOR vs DEPENDENCIA EMOCIONAL

- EL AMOR es la demostración de cariño, afecto, pasión y admiración por el ser amado pero de una manera controlada, con sentido de lo propio y lo ajeno, con una distancia afectiva entre lo que es mi persona y la otra y como eso nos armoniza al estar juntos, pero cada quien permanece independiente y en control de su vida personal, planes, ideas, proyectos.
-EL APEGO es el amor patógeno hacia la otra persona, donde perdemos el norte de nuestra propia vida por estar pendientes del otro, donde respiramos el mismo aire de esa persona, queremos controlarle en todo lo que hace, dice y piensa — casi quisiéramos meternos en su propia piel para entender TODO sobre la otra persona — ‘no puedo estar con él pero sin él me muero’.

La persona apegada se convierte en un apéndice, a veces en un parásito, de la otra, perdiendo su propia valía e independencia personal.
No es inusual tener a nuestro alrededor muchas personas que viven enfrascadas en relaciones afectivas enfermizas de las cuales no quieren o no pueden escapar. Donde estar mal se convierte en una costumbre para la persona adicta a la relación, y de igual manera que cualquier otra adicción reconocida, son incapaces de dejarla o tenerla bajo control.
La persona que está apegada a otra, nunca está preparada para la pérdida, aunque ésta sea breve, porque no concibe la vida sin su fuente de seguridad. La necesita para que le defina la vida y, si la otra persona no responde como se espera de ella, la rabia narcisista que resulta es de proporciones descomunalmente exageradas.
Las razones del apego, son más profundas de lo que nos imaginamos y en su gran mayoría provienen de experiencias traumáticas a nivel afectivo del niño, donde el comportamiento cambiante e inconsistente de sus progenitores, le generaron inseguridad y poca autoestima hasta su vida adulta.
De manera más específica, podría decirse que detrás de todo apego hay miedo, miedo a una pérdida, a un abandono o a un rechazo. Por ejemplo, si soy incapaz de hacerme cargo de mí mismo, tendré temor a quedarme sólo, y me acoplaré a las fuentes de seguridad disponibles, representadas en distintas personas, las que usamos como muletas biológicas.

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