viernes, noviembre 22, 2013

LA REALIDAD DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO, de Flor de Torres Porras, Fiscal delegada de Andalucia de violencia a la mujer

La Organización Mundial de la Salud en su informe sobre violencia de género anual habla de epidemia: cuatro de cada 10 asesinatos a mujeres los cometen sus parejas. Un tercio de las mujeres ha sufrido o sufrirá esta violencia en su vida de pareja. En la misma proporción han sido o serán agredidas sexualmente. Además, tendrán un 1,5% más de posibilidades de adquirir enfermedades de transmisión sexual o VIH y de presentar un aborto si son agredidas en el embarazo por su pareja. La violencia a la mujer afecta a la mitad de la humanidad, avergüenza a sus Estados, deja en absoluta indefensión a la mujer cuando no está protegida y se desarrolla en todos los países. El derecho a la igualdad será siempre relativo mientras no sea real y no comprometa a la integridad de la mujer, porque la igualdad es el eje donde se conectan y tienen sentido los demás derechos. Y no hay mayor desigualdad que la que atenta contra la igualdad. Cualquier Estado, cualquier ley, cualquier persona debe dignificar en cada acto que realice a la igualdad para que esta sea real y efectiva. Sin cuestionarla. Y ese es el único camino de la justicia y de la paz social, esa paz que le debemos a Luva y a las personas que ella representa. Nos faltan Irina y Sergio. Hoy Sergio tendría nueve años e Irina, 37. Y esta es la realidad de la violencia de género. No la cuestionen.

miércoles, noviembre 06, 2013

TIPOS DE MALTRATADORES



Una investigación realizada en el año 2000 por Jacobson y Gottman basada en el estudio de parejas en conflicto, clasifica a los violentos en dos (siguiendo su patrón de respuesta fisiológica cuando están inmersos en un conflicto) los cobra y los pitbull basándose en la forma en que ejercen la violencia. Los primeros son letales y los segundo una vez que te atrapan es bastante complicado deshacerse de ellos.
Los cobra están más relacionados con personalidades criminales, y suelen manifestar  conductas antisociales desde la adolescencia. Golpean a sus parejas en principio porque se creen con el derecho de hacerlo, porque consideran que “interfieren” a la hora de conseguir sus objetivos, sus metas. Pueden llegar incluso a pedir perdón a posteriori aunque, generalmente no lo sienten. Algunos son psicópatas incapaces de sentir remordimientos alguno por su comportamiento. Son incapaces de crear relaciones sentimentales auténticas. La relación de pareja le sirve como medio para conseguir un fin, bien sea sexo, status social, o un beneficio económico, pero se mantienen distantes de sus parejas.
De entre las características más destacadas de los cobra podemos resaltar:
Personas de difícil tratamiento con terapia psicológica.
Su agresividad se muestra, generalmente, con todo el mundo
No depende emocionalmente de otra persona, pero quiere obediencia por parte de su compañera.
Es propenso a amenazar con cuchillos y armas de fuego.
Tiene dificultades para identificar y nombrar sus propios sentimientos
Es celoso y controlador
No siente de culpa después de un ataque
Carente de empatía
Suelen tener antecedentes delictivos y conductas antisociales
Puede abusar de drogas y alcohol

Los pitbull centran su violencia, fundamentalmente, en el interior de sus casas, con sus parejas. Suelen haber sido testigos de comportamiento violento por parte de su padre hacia su madre,  por lo que ven en la violencia un modo legítimo de actuar con las mujeres. Ellos son muy  dependientes y fomentan asimismo que sus también lo sean. Como su miedo fundamental es el abandono viven con la necesidad constante de control hacia sus parejas y tienen fuertes ataques de celos.
El tipo de violencia que ejercen los pitbull puede llegar a agresiones muy severas o al asesinato. Son más fáciles de abandonar por sus parejas, pero pueden acosar a las mismas durante muchos tiempo (incluso años) después de haber dejado la relación, incluso habiendo reconstruido sus vidas. 
De entre sus principales características de los pitbull cabe destacar:
La violencia se presenta exclusivamente en el ámbito privado, por lo que muestran dos caras la pública y la privada
Minimizan su conducta violenta, le resta importancia
Excusan su conducta por la provocación de la pareja
Saben graduar su conducta violenta para no dejar huellas
Temor al abandono (gran dependencia)
Experimentan culpa después de sus episodios violentos
Dificultad para identificar y describir sentimientos
Presentan conductas de control y celos
Humilla y critica con crueldad a su pareja  
Humor variable
El objetivo principal que persiguen en la pareja es la sumisión y obediencia.
Utilizan técnicas de lavado de cerebro con sus parejas

domingo, noviembre 03, 2013

LOS MALOS TRATOS EN PAREJAS HOMOSEXUALES


El maltrato y la violencia, psicológica, física, o sexual en el ámbito de las relaciones afectivas  no es un hecho exclusivo de las relaciones heterosexuales, sino que es una realidad que alcanza igualmente a las relaciones afectivas entre  personas del mismo sexo pero que no del mismo género. 
Aquí, se dan exactamente los mismos parámetros que en cualquier caso de violencia de género: violencia como ejercicio de poder, con el objetivo único del abusador/a de dominar, someter y controlar a la víctima.  Para ello, se vale de idénticos medios al objeto de reducir, anular y mermar la voluntad de la pareja tal y como ocurriría en el caso de violencia en pareja heterosexual.
En la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, se contempla expresamente la violencia de los hombres hacia las mujeres en el marco de sus relaciones afectivas, obviando otro tipo de relaciones que quedarían por tanto encuadradas en el ámbito de la violencia doméstica y no en el de violencia de género.

No obstante lo anterior, si tu pareja te maltrata, aunque sea de tu mismo sexo, no dudes en denunciar si fuera necesario. Es frecuente que los jueces, a la vista de esta circunstancia apliquen, por analogía, un principio del Derecho que establece "donde hay la misma razón legal debe existir igual disposición de derecho" y así juzgar como si de un caso de violencia de género entre parejas heterosexuales se tratara. 

Ya en el año 2007 conocí un caso donde una mujer agredida (apuñalada) por su pareja, también mujer, tuvo orden de alejamiento y alojamiento en casa de acogida.                                                                                      
                                                                        

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