lunes, noviembre 26, 2012

UN HERMOSO HOMENAJE PARA UN 25 DE NOVIEMBRE

Es lo mejor -con diferencia- que he leído sobre el maltrato a la mujer en todos estos días. Muchas gracias, Dimas. 

CUARENTA Y TRES, por Dimas Haba

Cuarenta y tres es el número de mujeres asesinadas por hombres con los que compartían o habían compartido sus vidas en este 2012. Si hacemos las cuentas cuatro mujeres son asesinadas al mes. Las cifras aumentan si hablamos de mujeres maltratadas, heridas, apaleadas. Una barbaridad. El maltrato doméstico es una lacra que nuestra sociedad no es capaz de erradicar. Vivimos en una sociedad machista que considera a la mujer como un ser inferior, o lo que es peor, como un objeto, como una pertenencia más. La igualdad efectiva entre hombres y mujeres dista mucho de estar produciéndose. Ni siquiera las nuevas generaciones lo tienen asumido. Sólo en Andalucía el número de chicas maltratadas menores de dieciocho años asciende a ciento veinticinco en lo que llevamos de año.
Hemos creado una sociedad que desprecia a la mujer, que la hace sentir una inútil, que la insulta y la ningunea. Hay que cambiar las mentalidades y las conciencias. Las leyes que, sin duda, han ayudado a que muchas mujeres se atrevan a denunciar y saquen el problema a la luz, van por delante, en este caso, de la ciudadanía. Los chistes machistas, el desprecio masculino por las tareas del hogar, la discriminación salarial entre hombres y mujeres siguen estando presente en este país nuestro. Y claro cuando la igualdad no es efectiva. Cuando en el ambiente pesa la carga machista de siglos y siglos, los golpes salen a la luz y la violencia se ejerce con la parte débil, aquella que no tiene derechos, aquella que es considerada una esclava.
No es, por tanto, sólo un problema del maltratador y la víctima, ni una anécdota violenta más, es un problema social, es un acto terrorista, que nos concierne a todos. Una sociedad justa y democrática no puede permitir ni tolerar este machismo violento que la invade. Hay que seguir con las campañas de concienciación, a pesar de la estafa de la crisis. No puede ni debe haber recortes en el camino hacia la igualdad. Hemos de poner todos los medios para que no vuelva a haber ni una muerte más, ni un apaleamiento más, ni un maltrato psíquico más...
Y hemos de hacerlo desde las instituciones, pero también desde la responsabilidad ciudadana individual. Aislemos a los maltratadores, censuremos también aquellas actitudes sociales que se burlan de las mujeres, esos chistes en las que la mujer aparece como un ser torpe e incapaz. No seamos cómplices, seamos agentes de igualdad. Sólo si nosotros somos capaces de cambiar nuestro entorno más cercano, las conciencias comenzarán a cambiar y artículos como este no tendrán necesidad de salir a la luz porque ya no habrá más maltrato femenino, porque definitivamente seremos seres de la misma estatura, seremos personas en pie de igualdad.

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