sábado, mayo 12, 2012

DEJAR AL MALTRATADOR (II)

DEJAR AL MALTRATADOR (II)


Vendrán sus promesas de cambio, 
sus juramentos, sus lágrimas y su arrepentimiento,  su amor sin límites. 
Falso, todo falso. Mentira, todo es mentira. Si hay algún cambio, siempre será a peor. http://nomequierastanto.blogspot.com.es/2012/03/cambiara-el-agresor.html
Ya ha quedado suficientemente demostrado que los maltratadores no cambian. 
No tiene soporte personal para sostenerse. 
Su vida es una mentira. 
Una farsa a la que tu acabas de arrancarle la careta. No creas nada. 
Ya has podido comprobar infinidad de veces que miente como nadie. 
Y la habilidad extraordinaria que tiene para manipular las palabras y los hechos. 
Buscará la manera de herirte, sin reparar en medios ni en formas.
Usará todos los recursos personales y materiales que encuentre a su paso. Te perseguirá con rabia y odio, sin descanso. Te acechará como un lobo hambriento por las esquinas. 
Lo que has hecho le resulta una traición. 
Y te culpará por ello. Y te culpará por todo. Como siempre. Pero ahora con más rabia. 
Todos, absolutamente todos los maltratadores llaman a sus víctimas putas y locas. 
Tú no vas a ser la excepción. 
Te adjudicará amantes masculinos o femeninas, da igual. Solo busca herir.   
Se alimentará de tu miedo, de tu debilidad, de tu pena y tu vergüenza. No le des esa satisfacción.
El sabe que sin ti, va a deambular por la vida cargado de odio, de rencor, de resentimiento hacia  ti, hacia el mundo y hacia sí mismo. 
Y te busca para descargarlo todo contra ti y liberarse.
Es un canalla. 
Traidor sin escrúpulos. 
Perverso y obsesivo.
Y cuando mas tranquilas estés, 
cuando menos lo esperes, 
cuando has creído que todo había terminado, que por fin te habías desprendido de él aparecerá nuevamente con fuerzas renovadas. 
Como si no hubiera pasado el tiempo. 
Como la hiena salvaje que es. 
Sin piedad, sin miramientos…. 
Caiga quien caiga.
Tratará de colarse de nuevo en tu vida por cualquier fisura que encuentre abierta. 
Aprovechará cualquier descuido.  
Tendrás la sensación 
de que está pegado a tu vida como una lapa de forma inseparable. 
En cierto modo es así aunque tú no quieras.
Es un maltratador, con sed de dominio, con ansia de poder que solo es capaz de obtenerlo robándoselo a otro. 
Controlador incansable. 
Miserable y ególatra. 
Ladrón de autoestima, de energía, de alegrías. 
Chupasangre, vampiro de emociones. 
Es un robavidas.
Pero no está loco. 
Los locos no seleccionan a sus víctimas, ni planifican al detalle, ni traman estrategias y argucias para sorprender a veces con precisión milimétrica.
No es un enfermo, aunque su comportamiento sea enfermizo. 
Necesita sentirse poderoso 
y cuando no tiene esa superioridad, la provoca. 
Todo de forma natural, porque actúa por convicción. 
Por eso, solo merece el lugar que le corresponde a los maltratadores.
No escuches las palabras,  los mensajes que, de alguna manera,  trate de hacerte llegar, recurriendo para ello a quien haga falta. 
Están todos envenenados, o son ruinosos, como todo lo que viene de él. 
Otras veces sus mensajes no tendrán otra intención que la de “darte que pensar” o como vulgarmente se dice, “comerte la cabeza”. 
No le des más valor que lo que es: un simple maltratador, una escoria humana que sobrevive a costa de otros.
Así seguirá siempre, 
hasta que se consuma  
y se hunda dentro de su propia miseria, 
dentro de su propia mierda, víctima de sí mismo.


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