domingo, julio 10, 2011

OTRA DE AUTOESTIMA


La autoestima es la respuesta a muchísimas preguntas y a muchísimos problemas. En la violencia contra la mujer juega un papel de vital importancia. De ahí, que sea el primer objetivo a destruir por el agresor.
Recuperar la autoestima es, tal vez, el primer paso para la recuperación. La práctica reiterada de la recuperación del amor a una misma es, tal vez, el arma mas eficaz contra el maltrato. La autoestima es un soporte magnifico y una ayuda excepcional. Por eso, los ataques del agresor va siempre dirigidos a destruirla. Fortalecer la autoestima con generosidad, sin miedo. Hacer del amor y el respeto a una misma lo fundamental de la vida, hará que se tenga ya medio camino recorrido.
La autoestima se puede aprender y la propia palabra ya tiene poder. Mediante la práctica de una técnica sencilla se consigue elevar el concepto sobre uno mismo, repitiéndose a si mismo todos los días frases de autovaloración.


Es el juicio que realiza cada persona de sus propias actitudes, sentimientos, capacidades y conocimientos. Es la autovaloración. Juega un papel muy importante en la vida de una persona. La autoestima aumenta con los éxitos y disminuye con los fracasos. La satisfacción de sentirse bien con una misma o con uno mismo proporciona bienestar psíquico y conlleva a un mejor desenvolvimiento de las relaciones sociales porque se favorece el sentido de la identidad. La autoestima es la autovaloración de la propia personalidad, de las actitudes y de las habilidades, que son los aspectos que constituyen la base de la identidad personal.
La autoestima se construye desde la infancia y depende de la forma de relación con las personas significativas, principalmente los padres. Los padres pueden ayudar a sus hijos a desarrollar una alta autoestima, condición que puede influir notablemente en la vida adulta. Para asegurar un desarrollo psicológico armonioso con alta autoestima los padres deben expresar amor a sus hijos, alentarlos en sus iniciativas individuales, minimizando los errores que podrán ser señalados como experiencia de aprendizaje. Las expectativas poco realistas sobre las posibilidades de los hijos suelen provocar en ellos el deseo de aprobación y afecto y la necesidad de obtener metas personales que no estén de acuerdo con sus verdaderas aspiraciones individuales y sus reales capacidades, viviendo los fracasos como pérdida de autoestima.
La baja autoestima impulsa a las personas a esforzarse demasiado para superar la inferioridad que perciben de si mismas y a desarrollar talentos y habilidades como compensación. Cree que si es auténtica se quedará sola y tendrá que renunciar a ser aceptada y querida. Sin embargo, en general la mayoría de las personas rechazan la falsedad de las máscaras y saben apreciar y valorar lo genuino. Algunas mujeres creen que si demuestran realmente quienes son y revelan su potencial de inteligencia, no tienen oportunidad de recibir amor, pero una cosa es ser inteligente y auténtica y otra diferente es ufanarse de ello.
La autoestima no comienza con el amor que nos puedan brindar los demás sino con el amor que tenemos por nosotros mismos, que antes que nada, es un sentimiento de valoración, reconocimiento, consideración, admiración y respeto hacia la persona que somos. Cuando iniciamos esa vuelta hacia nuestro interior, y nos revelamos frente a nuestra conciencia como un ser digno de ser apreciado y amado, podemos acceder al reconocimiento y amor de los otros, que sólo responden con sensibilidad cuando se encuentran con un ser diferente y único, que está bien consigo mismo, que se siente seguro y en equilibrio.
Los problemas de relación, la falta de crecimiento personal y el no poder expresar lo que realmente sienten, ya sea por temor, vergüenza o para evitar el rechazo, es falta de autoestima.
Si nos ponemos en el lugar del otro y nos miráramos desde afuera veríamos a alguien digno de amor y con el derecho de ser feliz.
En cambio, por ser inseguros, no tener convicciones firmes, no querer afrontar el compromiso con una postura personal y querer quedar bien con todo el mundo, tenemos que mendigar el amor.
Tener autoestima es un signo de salud mental, ser capaz de vivir respetando las propias reglas y ser fiel a uno mismo, sin dejarse llevar por la opinión de la mayoría.
Somos lo que creemos que somos y si estamos convencidos que tenemos que agradar a los demás más que a nosotros mismos seremos personas pasivas y complacientes, dispuestas a hacer sacrificios y a dejarse usar por los otros porque no han aprendido a poner límites ni a decir que no.
La autoestima es estar conforme con uno mismo, ser capaces de enfrentar los desafíos, lograr objetivos propios con la convicción de que somos merecedores de todo lo que obtenemos y queremos.
La autoestima viene de dentro, no de fuera, porque los logros materiales pueden hacernos sentir bien por un momento pero no nos harán sentir más valiosos como personas.
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